Mostrando postagens com marcador Eventos. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador Eventos. Mostrar todas as postagens
sexta-feira, 8 de novembro de 2013
quinta-feira, 30 de maio de 2013
quarta-feira, 29 de agosto de 2012
Campus da UFPB, João Pessoa
Minha comunicação na ANPPOM/2012, João Pessoa:
Marcadores:
Eventos,
Textos publicados
sábado, 14 de julho de 2012
Departamento de Música da FFCL/USP de Ribeirão Preto
Pesquisa, Ensino e Extensão são partes integrantes e
fundamentais da cadeia produtiva a que se propõe a Universidade de São Paulo. O
III Encontro de Jovens Pesquisadores do
Departamento de Música de Ribeirão Preto tem como finalidade o incentivo à
pesquisa desde os primeiros anos da graduação, promovendo o encontro de jovens
pesquisadores com professores de denotada capacidade científica.
O objetivo desse Encontro é apresentar e divulgar as investigações
que vêm sendo desenvolvidas no Departamento de Música da FFCLRP/USP e em outros
departamentos de música de instituições de ensino superior, além de incentivar
a inserção do discente de graduação nas atividades científicas relacionadas ao
universo da pesquisa nas áreas musicais.
O III
Encontro de Jovens Pesquisadores do Departamento de Música de Ribeirão Preto
ocorrerá nos dias 23 e 24 de Julho de 2012, com seções de comunicações
preferencialmente destinadas à apresentação de trabalhos de jovens pesquisadores
inseridos nos programas “Ensinar com Pesquisa” e “Aprender com Cultura e
Extensão”; PIBIC , PIBID ou graduandos que estejam desenvolvendo trabalhos de
investigação acadêmica dentro das áreas oferecidas nos Departamentos de Música
de Ribeirão Preto e de outras localidades (áreas teóricas e práticas
interpretativas). Abrir-se-á, também, espaço para a apresentação de
comunicações de alunos da pós-graduação (mestrado e doutorado).
Envio de trabalhos
O candidato deve enviar um pequeno resumo (preenchendo
a ficha de inscrição em anexo) com no máximo 300 palavras para o
endereço 2012jprp@gmail.com até
o dia 16 de Julho de 2012. A seleção será divulgada no site da
FFCLRP-USP ( http://www.ffclrp.usp.br/ )
no dia 18 de Julho de 2012.
Trabalhos selecionados
A apresentação dos textos selecionados ocorrerá nos
dias 23 e 24 de Julho de 2012. O tempo máximo de cada
apresentação não poderá exceder a 15 minutos.
Comissão Organizadora
Profª Drª Silvia Berg (coordenação)
Profª Drª Yuka de Almeida Prado
Prof. Dr. Marcos Câmara de Castro
Comissão Organizadora Discente
Juliano de Oliveira (coordenação)
Eliel Almeida Soares
Ronaldo Novaes
sábado, 4 de fevereiro de 2012
Ana Carla Vannucchi: Cor-ambulante no SESI/RP
Pessoas queridas,
depois de mais de dois anos com a exposição Cor-ambulante rodando pelo estado de SP, tenho o prazer de convidar a todos para visitá-la no Sesi de Ribeirão Preto.
A exposição foi selecionada em meio a mais de 800 inscrições ainda em 2008/2009 e ficou em primeiro lugar. Bom, porque era um edital aberto, sem “Qis”, limpo.
São 16 fotografias e muitas delas feitas depois que nos mudamos para cá .....
O SESI fica na Rua José Rodrigues Godinho nº 100, Lagoinha. Terça / Domingo , das 9 às 17h. Dia 3 ao dia 15 de fevereiro.
Beijos,
Carla
sábado, 12 de março de 2011
I ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LA ASOCIACIÓN TEMP'ÓRA EN BURDEOS
Edición marzo 2011
9 de marzo de 2011, 10:52:52 p.m.
opinión
I ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LA ASOCIACIÓN TEMP'ÓRA EN BURDEOS
Música contemporánea, año cero
Por J. Fdez. Guerra (jorgefernandezguerra.com)
06/03/2011.- Es difícil quitarse de la cabeza algunos tópicos cuando se visita Bordeaux (Burdeos), la ciudad francesa con nombre de vino (¿o es al revés?), el lugar acogedor elegido por Goya para residir en su exilio (una recoleta plaza lo recuerda con una emotiva estatua).
Los años pasan, el vino y la estatua continúan, pero otras cosas se suceden. Y una de las cosas que acaban de suceder allí se ha producido con tanta modestia que cuesta trabajo valorar la carga de futuro que encierra. Se trata de un Encuentro entre profesionales de la “música contemporánea” (sí, seguiremos llamándola así hasta que haya consenso sobre algo mejor), que ha reunido a gente de al menos nueve países y tres continentes a la llamada de una Asociación, temp’óra, que olfatea soluciones y salidas por la vía del retorno al diálogo. La proposición se formulaba así: “Este Encuentro tiene por objeto marcar un punto sobre la situación de la música contemporánea a nivel internacional y encontrar soluciones para mejorar la situación actual, más allá de las divisiones estéticas y las hegemonías”.
La fórmula ha resultado tan eficaz que si resulta prematuro considerarla un éxito, al menos tiene todos los aspectos de una renovación integral. Uno de los compositores asistentes definió, de hecho, esta reunión como “la primera vez en treinta años en que se reunían en Francia compositores para hablar”; y no sólo compositores, desde luego; también intérpretes y gestores, veteranos y estudiantes, profesores y alumnos. Lo cierto es que esta era la fórmula: hablar y escuchar. Y, sin duda, el estado sensible de la cuestión ha facilitado que esos debates, tantas veces ausentes de los torpes afanes por hacer de la vida musical contemporánea una carrera de galgos, hayan sido francamente fructíferos y sus conclusiones de tal calibre que podrían provocar un giro en la manera, algo atrofiada, de vivir la creación musical y su difusión.
Encuentro en Bordeaux
Se dieron cita en la ciudad atlántica, entre los días 1 y 2 de marzo, los compositores Yann Bigot, Jean-Marc Chouvel, Christophe Frionnet, Didier Marc Garin, François Rossé, Mathieu Shadowsky, Philippe Laval y Franck Yeznikian (Francia); Marcos Cámara de Castro (Brasil), Carsten Henning y Wolfgang Motz (Alemania); Nicolas Tzortzis (greco-francés); Lukaz Langlotz (Suiza); y por España quien esto firma y Daniel Sprintz (hispano-argentino), que acudía también como director del Nuevo Ensemble 20/21 de Badajoz. En el capítulo de intérpretes, se contaba con Jean-Louis Bergerard, director artístico del Ensemble Les Temps Modernes, de Lyon; Marie-Laure Franc, pianista y profesora (Francia), Pedro Bittencourt, saxofonista (Brasil); Ingrid Breitenfeld, flautista (Alemania); Alfonso Lozano López, saxofonista (España); Yoshiko Tominaga, pianista (Japón) y Marie-Bernardettte Charrier, saxofonista, profesora de su instrumento en el Conservatorio de Bordeaux y directora artística del Ensemble Proxima Centauri (también participante en la sesión final). Marie-Bernardettte Charrier aportó, además, a toda su clase de jóvenes saxofonistas que vienen de todas partes del mundo al tratarse de una de las clases más prestigiosas de Francia en el ámbito del saxofón contemporáneo. Concretamente, eran ocho jóvenes, cuatro chicas españolas, y otros tantos muchachos venidos de Chile, Argentina, Australia e Italia (¡bravo por nuestras jóvenes saxofonistas!). Y por el ámbito de la gestión, Martine Sabatier, representante de Auvergne cultural Agency “Le Transfo”; Sophie Schmid, representante de la Asociación Musiques Vivantes; Agnes Timmers, directora del festival Musiques Démesurées de Clermont Ferrand (Francia). En cuanto a la Asociación temp’óra, anfitriona del encuentro, se contaba con su director Didier Marc Garin, y Conchita Sanz, secretaria.
La conclusión de los Encuentros consistía en un concierto a cargo de tres grupos diferentes: Próxima Centauri (Francia), Unitedberlin (Alemania) y Nuevo Ensemble 20/21 (España). Se programaron obras de Nicolas Tzortzis (estreno mundial), Carsten Hennig (estreno mundial), Daniel Sprintz (estreno mundial), Franck Christoph Yeznikian (estreno mundial), Bernd Asmus, Christophe Havel, Thierry Alla, Didier Marc Garin, Elena Mendoza, Thomas Meadowcroft y Samir Odeh-Tamimi. Este concierto se repetirá el 9 de abril en Berlín, el 10 de abril en Dresden y el 9 de mayo en Badajoz.
Panorama desde el puente
La música contemporánea es un sector en el que participan muchos actores con intereses diversos, los más evidentes son los artísticos, pero hay otros con intereses económicos, y otros más que precisan resultados de imagen para justificar su aportación. En general es un sector parco en resultados económicos y precisa de una conducción hábil y sutil para que instituciones y gestores públicos justifiquen su inversión de recursos. Y cuando las cosas se ponen duras, lo más sencillo es arrojar al bebé con el agua de la bañera. Y si los artistas protestan les puede caer encima un comando de renegados que les vomitan que la culpa es de ellos: no generan ganancias, no gustan a esos públicos a los que previamente, y por mezquinos medios de extorsión dialéctica, se les ha hecho comprender que no les va a gustar. Y, a la postre, molestan porque son modestos, y eso es grave como parte de un territorio cultural (la música clásica) que se quiere selecto y preferentemente adinerado.
Y dicho y hecho, se les da una patada en el trasero y todo se arregla. La operación sería perfecta, de hecho, si no fuera porque algo rechina; la jugada es, en el fondo, tan facciosa y demagógica que termina por ensuciar la hoja de servicios del ejecutor y de quien se lo tolera. Pero para ser conscientes de ello hace falta el paso del tiempo y que la crisis que le ha servido de coartada amaine. Así que el afectado se arma de valor y, de pronto, descubre que se le abre la mente: es libre y esa es la luminosa condición que hace posible cualquier ámbito de creación. Y descubre que ha sido la excusa para que otros extraigan alguna ganancia que, aunque no muy grande, puede ser sensible; ya se trate de derechos de autor o reputaciones de gestión que permitan escalar mejores posiciones; a veces incluso comisiones económicas que no hacen fortunas pero que construyen un salario profesional. Eso sí, se trata de que el vértice de la cosa, el creador, no moleste y esté dispuesto al ostracismo a la primera de cambio. Son las cosas del liberalismo adaptado a la gestión de la cultura, de la atroz confusión ideológica que llama izquierda al oportunismo y a los lobbies e industrias culturales, al mundo del espectáculo sin distinciones ni matices.
Todas estas ideas son personales, no se hablaron en Bordeaux tal cual, pero refrescaron el arsenal de conceptos de quien esto firma en contacto con un grupo valiente que ha hecho uso del debate como única arma. Eran ideas que se leían en los rostros de muchos de los asistentes al centro cultural Le Rocher de Palmer (en la localidad de Cenan, contigua a Bordeaux) cuando se me pidió un informe respecto a la desaparición del CDMC y a la situación de otras actividades de la música contemporánea en España. De hecho, tal informe fue la triste estrella de la primera de las dos jornadas y el modelo máximo de agresión al sector de la música contemporánea en un país considerado modélico hasta hace poco, el nuestro. Los franceses no se suelen asustar de que una medida así haya sido amparada por un gobierno socialista, han visto de todo; pero sí se alarman (y mucho) si perciben una falta de reacción del sector concernido. Ahí sí leen un problema muy grave. Los políticos y los gestores que se les acercan son con tanta frecuencia botarates, que una larga vida democrática les ha curado de espanto. Pero que el sector concernido se conforme sí es, para ellos, señal muy grave de que algo sucede y de que tiene una capacidad de contagio mayor de lo que se cree.
Otros ejemplos lamentables, muy consistentes, venían del campo de los derechos de autor y de ese zorro que vigila el gallinero que es el espíritu de las entidades de gestión de derechos. Mathieu Shadowsky (http://centrebombe.free.fr/gigs_dates.html), un enérgico y valeroso músico que sufre desde Toulouse la mediocridad de los poderes locales, planteó una situación cuya lucidez no tiene más consecuencia que la radical: las entidades de defensa de los derechos (de autor y de interpretación) son definitivamente el principal obstáculo al nacimiento y desarrollo de la creación musical hoy (naturalmente, Shadowsky se limitó escrupulosamente a este ámbito y no quiso entrar en temas mayores, internet, canon y otras lindezas). Su narración de los problemas vividos cuando se propuso realizar un “remix” a partir de la música de Stockhausen (con autorización expresa del autor alemán) resultó muy ilustrativa; tanto como para justificar que Shadowsky se decidiera a crear una Fundación anti SACEM (la SACEM es la titular de gestión de derechos de autor en Francia); es decir, Shadowsy precisaba autorización del autor, Stockhausen (la tenía), de su entidad de gestión de derechos, la GEMA alemana, de cualquier editorial concernida, de la partitura o discográfica, y de los intérpretes que pudieran haber grabado esas mismas obras en su versión original, bien directamente o a través de las entidades de gestión de los intérpretes, y, por supuesto, no lo tenía, no lo podía tener. En suma el diálogo entre creadores era imposible, además de indeseable.
Propuestas y análisis
Ampliamente cubierto el capítulo de desgracias (con algún añadido más), el Encuentro se centró pronto en el análisis de soluciones.
Cualquier espectáculo intenta siempre ofrecer una exagerada sugestión para atraer al público, le está permitida cualquier mistificación. Al público se le dirá que siempre tiene razón, que se cuenta con él, se le engatusará con baratijas sociológicas (encuestas, merchandising, propuestas de asociación o amistad con el lugar o institución del espectáculo) y nadie se escandalizará porque el secreto se sepa al final, el fin justifica los medios. La música contemporánea, en general, ofrecerá una pobrísima imagen si finge lo que no es. Puede resultar cansada de escuchar si se acumulan las novedades musicales en una misma sesión, y no está hecha para que se descubra a cada momento una obra con posibilidades de perennidad, ni siquiera la alta calidad está garantizada.
Pero, la música contemporánea puede decir en su presentación pública: “soy de aquí y ahora, mis motivaciones son las mismas que afectan a tu propia vida, puedo ser buena, regular o mala como cualquier persona que te encuentres por la calle y quien la hace puede hablar contigo ahora mismo para expresarte sus motivos y anhelos. Todo ello te dará una información de alta cualificación sobre lo mejor que puede ofrecer el tiempo que ahora mismo compartimos”. Esta simple verdad no es inexpresable, al contrario, se comprende muy bien. Lo que la música contemporánea no puede hacer es fingir lo que no es: una obra maestra, una operación de sugestión, un universo envolvente que haga olvidar a quien escucha las fatigas del día a día… Pero su contenido de verdad puede ser un valioso regalo, y si alguien no lo valora así, tampoco pasa nada, el mundo es muy grande. La música es solo música. Lo que no debe ser es la justificación de todo tipo de malentendidos relativos a su coste como actividad, a su adscripción al ámbito público o privado o a su inadaptación para competir con un espectáculo concebido para gustar.
Este despojamiento y las salidas que se derivan de un retorno a la humildad social y a la verdad artística se han vislumbrado en dos días intensos de debate en Bordeaux. Si además de vislumbrarlos, se realizan, se abrirán unas compuertas de realidad que nos hace mucha falta, ahora que la vida artística (y no hablemos de la social) acusa un plomizo y viscoso entorno.
A manera de conclusión
Se da el caso de que la creación musical lleva mucho tiempo gestándose sin ayudas que determinen y aseguren su nacimiento. Los compositores (con excepción de las grandes figuras en aquellos países que mantienen una política de apoyo a la creación) han terminado por asumir que su impulso más íntimo y personal no puede ni debe esperar a una posible financiación que, si llega, se convierte pronto en el “salario del miedo”. Esto es ahora una libertad y una oportunidad. La música contemporánea de riesgo tiene muchas riquezas, libertad y capacidad de diálogo, esto último le falta a la clásica por ausencia de sus protagonistas que, en general, han muerto. Si se asumen estos bienes con todas sus consecuencias, se puede articular una corriente de energías muy estimable; el auditor puede encontrarse con el creador y hablar con él, y viceversa. Con ello, el proceso de la creación de un público puede convertirse en un diálogo que las instituciones musicales han derivado hacia el estereotipo.
No se trata de hacer pedagogía, ya que está implícita en la posibilidad de diálogo, ni tampoco de paternalismo explicativo, se trata de mostrar con veracidad y a pecho descubierto las propuestas creativas. Se ha valorado en Bordeaux que los modelos de concierto habituales pueden ser otro freno hacia la comprensión de la nueva música; no es posible que el mismo molde con el que se ofrece repertorio clásico extraiga lo mejor de una propuestas de riesgo cuya carga de extrañeza se contrapone a su modernidad radical, al hecho de responder al mismo tiempo histórico que la acoge. Otro tanto se puede decir frente al modelo de festivales. Y como corolario, a todo el aparato financiero que le acompaña. Agnes Timmers, con su interesante festival Musiques Démesurées en Clermont Ferrand (http://www.musiquesdemesurees.net/3), mostró que una microfinanciación libera enormemente las propuestas de creación.
Se ha valorado, en fin, en Bordeaux que los costes de producción de las actividades de música contemporánea continúan siendo elevados (incluso no dejan de crecer), aunque los creadores no reciban ningún emolumento y, ¡oh, sorpresa!, los intérpretes apliquen cachés simbólicos, lo que sucede cada vez más. Entonces, ¿a dónde va el dinero por el que luego las instituciones braman? Viajes y estancia, cuando corresponde, alquileres de espacios, instrumentos y partituras, derechos de autor que, habiendo tomado nota de la cosa, se aplican sobre cualquier gasto de producción (incluidos todos los citados) si consideran que el ingreso de taquilla es simbólico o inexistente; publicidad, costes de personal de producción, etc.
En suma, una aberración que estrangula cualquier posibilidad de oxigenar la actividad de escuchar música, especialmente si los recursos comienzan a escasear. Y no olvidemos, cuando eso ocurre, que la culpa recaerá siempre sobre los artistas que con su desmedida exigencia de querer existir, aun sin cobrar, cargan con la responsabilidad de que la música contemporánea sea la ruina económica que todos conocemos. Una ruina que, por el caso que mejor conozco, el extinto CDMC, costaba cuarenta veces menos que el Teatro Real, diez veces menos que la Orquesta Nacional de España, etc., y que pese a ello, realizaba cuarenta y cinco conciertos anuales que distribuían sus controladísimos recursos entre hoteleros, compañías aéreas, empresas de instrumentos musicales, electrónicos o de iluminación, salas, representantes, impuestos, publicidad, administración, editoriales, entidades de gestión y otros ámbitos profesionales que no veo por qué deberían sentirse culpables de querer cobrar su trabajo, al contrario que los artistas que se conforman con la contemplación de la vida de un sonido y, lógicamente, sobrevivirán de otra cosa.
Y como esta situación, de por sí difícil de digerir, avanza casi hacia la imposibilidad por el conjunto de miedos, temores y prejuicios que se han abatido por la cultura europea, los músicos de hoy han descubierto que hay vida sin ser la justificación de que las instituciones paguen a otros porque ellos existan.
El conjunto de soluciones pergeñadas en Bordeaux oscila entre un acontecimiento artístico que recupere la esencia de su propio proyecto, con esa pobreza que constituye la garantía de su verdad artística y con la naturalidad de quien solo pretende mostrar los frutos del día para que los coja quien desee. Pero hay otra reflexión que afecta a la naturaleza del concepto de difusión, todo aquello que precise de medios indirectos para darse a conocer tiene hoy un aliado formidable a través de internet. No se trata de estar ahí sin más, se trata de recomponer en la red toda una serie de soportes que han sido devorados tanto por el advenimiento de ésta y por la ineptitud de empresas e instituciones que vivían en el reino de la facilidad: discografía, radio, etc. Incluso es posible hoy sustituir eventos cada vez más inadaptados a la protección de un hecho artístico auténtico: conciertos, temporadas, festivales… Además de todo esto, internet no tiene necesidad de ser defendido ni explicado por su gigantesca capacidad para ordenar y potenciar la comunicación, la documentación y la interrelación entre la gente, se da por supuesto.
La situación actual permite a la música contemporánea recuperar la iniciativa en el ámbito del desarrollo de actos artísticos. La escucha de la música histórica pierde capacidad de competir en el ámbito del espectáculo, eso se refleja parcialmente en la crisis de los conciertos clásicos; es curioso –se destacó– que en las ciudades europeas el público que asiste a conciertos clásicos no deja de envejecer, mientras que no sucede así, al contrario, en países emergentes (testimonios de Brasil, Chile o Corea, en cuya Universidad [Seúl] Roland Breitenfeld, marido de Ingrid asistente al Encuentro, es profesor de electroacústica). No es que los conciertos de música contemporánea puedan invertir esa tendencia, es que pueden proponer otros modos de escuchar música en público, y no necesariamente a través de la fusión con ámbitos visuales y escénicos, como pregonan los agoreros.
Si consideramos al público únicamente como aquel capaz de movilizarse una determinada tarde, adquirir su localidad y moverse por la siempre complicada cartografía urbana de una ciudad grande o mediana, abandonando vida familiar, comodidad, televisión, internet, etc., ese público nunca será significativo para una actividad difícil. Las razones por las que la gente se moviliza para participar en una determinada categoría de vida cultural, venciendo dificultades y complicaciones de movilidad, uso de su tiempo…, no pueden ser un factor de medida de la necesidad artística o histórica de la emergencia de la creación. No se trata de pensar de espaldas al público sino de definir cada rango de la vida actual en sus justas proporciones. La música contemporánea puede afrontar la batalla de un público adecuado si, sin obsesionarse, incluye la problemática de la audición en el origen de su actividad pública. No importa el número sino la veracidad del acto público.
El encuentro de Bordeaux estará disponible en la página web de la Asociación temp’óra (http://www.tempora-site.org/) con la transcripción de las intervenciones y debates. De momento, estas son mis propias conclusiones de urgencia que, en muchos momentos, responden a mis propias interpretaciones del espíritu de las intervenciones así como mis opiniones personales en respuesta a las numerosas incitaciones de los debates.
Doce Notas: Revista de música y danza. Todos los derechos reservados. ®2011
www.docenotas.com
9 de marzo de 2011, 10:52:52 p.m.
opinión
I ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LA ASOCIACIÓN TEMP'ÓRA EN BURDEOS
Música contemporánea, año cero
Por J. Fdez. Guerra (jorgefernandezguerra.com)
06/03/2011.- Es difícil quitarse de la cabeza algunos tópicos cuando se visita Bordeaux (Burdeos), la ciudad francesa con nombre de vino (¿o es al revés?), el lugar acogedor elegido por Goya para residir en su exilio (una recoleta plaza lo recuerda con una emotiva estatua).
Los años pasan, el vino y la estatua continúan, pero otras cosas se suceden. Y una de las cosas que acaban de suceder allí se ha producido con tanta modestia que cuesta trabajo valorar la carga de futuro que encierra. Se trata de un Encuentro entre profesionales de la “música contemporánea” (sí, seguiremos llamándola así hasta que haya consenso sobre algo mejor), que ha reunido a gente de al menos nueve países y tres continentes a la llamada de una Asociación, temp’óra, que olfatea soluciones y salidas por la vía del retorno al diálogo. La proposición se formulaba así: “Este Encuentro tiene por objeto marcar un punto sobre la situación de la música contemporánea a nivel internacional y encontrar soluciones para mejorar la situación actual, más allá de las divisiones estéticas y las hegemonías”.
La fórmula ha resultado tan eficaz que si resulta prematuro considerarla un éxito, al menos tiene todos los aspectos de una renovación integral. Uno de los compositores asistentes definió, de hecho, esta reunión como “la primera vez en treinta años en que se reunían en Francia compositores para hablar”; y no sólo compositores, desde luego; también intérpretes y gestores, veteranos y estudiantes, profesores y alumnos. Lo cierto es que esta era la fórmula: hablar y escuchar. Y, sin duda, el estado sensible de la cuestión ha facilitado que esos debates, tantas veces ausentes de los torpes afanes por hacer de la vida musical contemporánea una carrera de galgos, hayan sido francamente fructíferos y sus conclusiones de tal calibre que podrían provocar un giro en la manera, algo atrofiada, de vivir la creación musical y su difusión.
Encuentro en Bordeaux
Se dieron cita en la ciudad atlántica, entre los días 1 y 2 de marzo, los compositores Yann Bigot, Jean-Marc Chouvel, Christophe Frionnet, Didier Marc Garin, François Rossé, Mathieu Shadowsky, Philippe Laval y Franck Yeznikian (Francia); Marcos Cámara de Castro (Brasil), Carsten Henning y Wolfgang Motz (Alemania); Nicolas Tzortzis (greco-francés); Lukaz Langlotz (Suiza); y por España quien esto firma y Daniel Sprintz (hispano-argentino), que acudía también como director del Nuevo Ensemble 20/21 de Badajoz. En el capítulo de intérpretes, se contaba con Jean-Louis Bergerard, director artístico del Ensemble Les Temps Modernes, de Lyon; Marie-Laure Franc, pianista y profesora (Francia), Pedro Bittencourt, saxofonista (Brasil); Ingrid Breitenfeld, flautista (Alemania); Alfonso Lozano López, saxofonista (España); Yoshiko Tominaga, pianista (Japón) y Marie-Bernardettte Charrier, saxofonista, profesora de su instrumento en el Conservatorio de Bordeaux y directora artística del Ensemble Proxima Centauri (también participante en la sesión final). Marie-Bernardettte Charrier aportó, además, a toda su clase de jóvenes saxofonistas que vienen de todas partes del mundo al tratarse de una de las clases más prestigiosas de Francia en el ámbito del saxofón contemporáneo. Concretamente, eran ocho jóvenes, cuatro chicas españolas, y otros tantos muchachos venidos de Chile, Argentina, Australia e Italia (¡bravo por nuestras jóvenes saxofonistas!). Y por el ámbito de la gestión, Martine Sabatier, representante de Auvergne cultural Agency “Le Transfo”; Sophie Schmid, representante de la Asociación Musiques Vivantes; Agnes Timmers, directora del festival Musiques Démesurées de Clermont Ferrand (Francia). En cuanto a la Asociación temp’óra, anfitriona del encuentro, se contaba con su director Didier Marc Garin, y Conchita Sanz, secretaria.
La conclusión de los Encuentros consistía en un concierto a cargo de tres grupos diferentes: Próxima Centauri (Francia), Unitedberlin (Alemania) y Nuevo Ensemble 20/21 (España). Se programaron obras de Nicolas Tzortzis (estreno mundial), Carsten Hennig (estreno mundial), Daniel Sprintz (estreno mundial), Franck Christoph Yeznikian (estreno mundial), Bernd Asmus, Christophe Havel, Thierry Alla, Didier Marc Garin, Elena Mendoza, Thomas Meadowcroft y Samir Odeh-Tamimi. Este concierto se repetirá el 9 de abril en Berlín, el 10 de abril en Dresden y el 9 de mayo en Badajoz.
Panorama desde el puente
La música contemporánea es un sector en el que participan muchos actores con intereses diversos, los más evidentes son los artísticos, pero hay otros con intereses económicos, y otros más que precisan resultados de imagen para justificar su aportación. En general es un sector parco en resultados económicos y precisa de una conducción hábil y sutil para que instituciones y gestores públicos justifiquen su inversión de recursos. Y cuando las cosas se ponen duras, lo más sencillo es arrojar al bebé con el agua de la bañera. Y si los artistas protestan les puede caer encima un comando de renegados que les vomitan que la culpa es de ellos: no generan ganancias, no gustan a esos públicos a los que previamente, y por mezquinos medios de extorsión dialéctica, se les ha hecho comprender que no les va a gustar. Y, a la postre, molestan porque son modestos, y eso es grave como parte de un territorio cultural (la música clásica) que se quiere selecto y preferentemente adinerado.
Y dicho y hecho, se les da una patada en el trasero y todo se arregla. La operación sería perfecta, de hecho, si no fuera porque algo rechina; la jugada es, en el fondo, tan facciosa y demagógica que termina por ensuciar la hoja de servicios del ejecutor y de quien se lo tolera. Pero para ser conscientes de ello hace falta el paso del tiempo y que la crisis que le ha servido de coartada amaine. Así que el afectado se arma de valor y, de pronto, descubre que se le abre la mente: es libre y esa es la luminosa condición que hace posible cualquier ámbito de creación. Y descubre que ha sido la excusa para que otros extraigan alguna ganancia que, aunque no muy grande, puede ser sensible; ya se trate de derechos de autor o reputaciones de gestión que permitan escalar mejores posiciones; a veces incluso comisiones económicas que no hacen fortunas pero que construyen un salario profesional. Eso sí, se trata de que el vértice de la cosa, el creador, no moleste y esté dispuesto al ostracismo a la primera de cambio. Son las cosas del liberalismo adaptado a la gestión de la cultura, de la atroz confusión ideológica que llama izquierda al oportunismo y a los lobbies e industrias culturales, al mundo del espectáculo sin distinciones ni matices.
Todas estas ideas son personales, no se hablaron en Bordeaux tal cual, pero refrescaron el arsenal de conceptos de quien esto firma en contacto con un grupo valiente que ha hecho uso del debate como única arma. Eran ideas que se leían en los rostros de muchos de los asistentes al centro cultural Le Rocher de Palmer (en la localidad de Cenan, contigua a Bordeaux) cuando se me pidió un informe respecto a la desaparición del CDMC y a la situación de otras actividades de la música contemporánea en España. De hecho, tal informe fue la triste estrella de la primera de las dos jornadas y el modelo máximo de agresión al sector de la música contemporánea en un país considerado modélico hasta hace poco, el nuestro. Los franceses no se suelen asustar de que una medida así haya sido amparada por un gobierno socialista, han visto de todo; pero sí se alarman (y mucho) si perciben una falta de reacción del sector concernido. Ahí sí leen un problema muy grave. Los políticos y los gestores que se les acercan son con tanta frecuencia botarates, que una larga vida democrática les ha curado de espanto. Pero que el sector concernido se conforme sí es, para ellos, señal muy grave de que algo sucede y de que tiene una capacidad de contagio mayor de lo que se cree.
Otros ejemplos lamentables, muy consistentes, venían del campo de los derechos de autor y de ese zorro que vigila el gallinero que es el espíritu de las entidades de gestión de derechos. Mathieu Shadowsky (http://centrebombe.free.fr/gigs_dates.html), un enérgico y valeroso músico que sufre desde Toulouse la mediocridad de los poderes locales, planteó una situación cuya lucidez no tiene más consecuencia que la radical: las entidades de defensa de los derechos (de autor y de interpretación) son definitivamente el principal obstáculo al nacimiento y desarrollo de la creación musical hoy (naturalmente, Shadowsky se limitó escrupulosamente a este ámbito y no quiso entrar en temas mayores, internet, canon y otras lindezas). Su narración de los problemas vividos cuando se propuso realizar un “remix” a partir de la música de Stockhausen (con autorización expresa del autor alemán) resultó muy ilustrativa; tanto como para justificar que Shadowsky se decidiera a crear una Fundación anti SACEM (la SACEM es la titular de gestión de derechos de autor en Francia); es decir, Shadowsy precisaba autorización del autor, Stockhausen (la tenía), de su entidad de gestión de derechos, la GEMA alemana, de cualquier editorial concernida, de la partitura o discográfica, y de los intérpretes que pudieran haber grabado esas mismas obras en su versión original, bien directamente o a través de las entidades de gestión de los intérpretes, y, por supuesto, no lo tenía, no lo podía tener. En suma el diálogo entre creadores era imposible, además de indeseable.
Propuestas y análisis
Ampliamente cubierto el capítulo de desgracias (con algún añadido más), el Encuentro se centró pronto en el análisis de soluciones.
Cualquier espectáculo intenta siempre ofrecer una exagerada sugestión para atraer al público, le está permitida cualquier mistificación. Al público se le dirá que siempre tiene razón, que se cuenta con él, se le engatusará con baratijas sociológicas (encuestas, merchandising, propuestas de asociación o amistad con el lugar o institución del espectáculo) y nadie se escandalizará porque el secreto se sepa al final, el fin justifica los medios. La música contemporánea, en general, ofrecerá una pobrísima imagen si finge lo que no es. Puede resultar cansada de escuchar si se acumulan las novedades musicales en una misma sesión, y no está hecha para que se descubra a cada momento una obra con posibilidades de perennidad, ni siquiera la alta calidad está garantizada.
Pero, la música contemporánea puede decir en su presentación pública: “soy de aquí y ahora, mis motivaciones son las mismas que afectan a tu propia vida, puedo ser buena, regular o mala como cualquier persona que te encuentres por la calle y quien la hace puede hablar contigo ahora mismo para expresarte sus motivos y anhelos. Todo ello te dará una información de alta cualificación sobre lo mejor que puede ofrecer el tiempo que ahora mismo compartimos”. Esta simple verdad no es inexpresable, al contrario, se comprende muy bien. Lo que la música contemporánea no puede hacer es fingir lo que no es: una obra maestra, una operación de sugestión, un universo envolvente que haga olvidar a quien escucha las fatigas del día a día… Pero su contenido de verdad puede ser un valioso regalo, y si alguien no lo valora así, tampoco pasa nada, el mundo es muy grande. La música es solo música. Lo que no debe ser es la justificación de todo tipo de malentendidos relativos a su coste como actividad, a su adscripción al ámbito público o privado o a su inadaptación para competir con un espectáculo concebido para gustar.
Este despojamiento y las salidas que se derivan de un retorno a la humildad social y a la verdad artística se han vislumbrado en dos días intensos de debate en Bordeaux. Si además de vislumbrarlos, se realizan, se abrirán unas compuertas de realidad que nos hace mucha falta, ahora que la vida artística (y no hablemos de la social) acusa un plomizo y viscoso entorno.
A manera de conclusión
Se da el caso de que la creación musical lleva mucho tiempo gestándose sin ayudas que determinen y aseguren su nacimiento. Los compositores (con excepción de las grandes figuras en aquellos países que mantienen una política de apoyo a la creación) han terminado por asumir que su impulso más íntimo y personal no puede ni debe esperar a una posible financiación que, si llega, se convierte pronto en el “salario del miedo”. Esto es ahora una libertad y una oportunidad. La música contemporánea de riesgo tiene muchas riquezas, libertad y capacidad de diálogo, esto último le falta a la clásica por ausencia de sus protagonistas que, en general, han muerto. Si se asumen estos bienes con todas sus consecuencias, se puede articular una corriente de energías muy estimable; el auditor puede encontrarse con el creador y hablar con él, y viceversa. Con ello, el proceso de la creación de un público puede convertirse en un diálogo que las instituciones musicales han derivado hacia el estereotipo.
No se trata de hacer pedagogía, ya que está implícita en la posibilidad de diálogo, ni tampoco de paternalismo explicativo, se trata de mostrar con veracidad y a pecho descubierto las propuestas creativas. Se ha valorado en Bordeaux que los modelos de concierto habituales pueden ser otro freno hacia la comprensión de la nueva música; no es posible que el mismo molde con el que se ofrece repertorio clásico extraiga lo mejor de una propuestas de riesgo cuya carga de extrañeza se contrapone a su modernidad radical, al hecho de responder al mismo tiempo histórico que la acoge. Otro tanto se puede decir frente al modelo de festivales. Y como corolario, a todo el aparato financiero que le acompaña. Agnes Timmers, con su interesante festival Musiques Démesurées en Clermont Ferrand (http://www.musiquesdemesurees.net/3), mostró que una microfinanciación libera enormemente las propuestas de creación.
Se ha valorado, en fin, en Bordeaux que los costes de producción de las actividades de música contemporánea continúan siendo elevados (incluso no dejan de crecer), aunque los creadores no reciban ningún emolumento y, ¡oh, sorpresa!, los intérpretes apliquen cachés simbólicos, lo que sucede cada vez más. Entonces, ¿a dónde va el dinero por el que luego las instituciones braman? Viajes y estancia, cuando corresponde, alquileres de espacios, instrumentos y partituras, derechos de autor que, habiendo tomado nota de la cosa, se aplican sobre cualquier gasto de producción (incluidos todos los citados) si consideran que el ingreso de taquilla es simbólico o inexistente; publicidad, costes de personal de producción, etc.
En suma, una aberración que estrangula cualquier posibilidad de oxigenar la actividad de escuchar música, especialmente si los recursos comienzan a escasear. Y no olvidemos, cuando eso ocurre, que la culpa recaerá siempre sobre los artistas que con su desmedida exigencia de querer existir, aun sin cobrar, cargan con la responsabilidad de que la música contemporánea sea la ruina económica que todos conocemos. Una ruina que, por el caso que mejor conozco, el extinto CDMC, costaba cuarenta veces menos que el Teatro Real, diez veces menos que la Orquesta Nacional de España, etc., y que pese a ello, realizaba cuarenta y cinco conciertos anuales que distribuían sus controladísimos recursos entre hoteleros, compañías aéreas, empresas de instrumentos musicales, electrónicos o de iluminación, salas, representantes, impuestos, publicidad, administración, editoriales, entidades de gestión y otros ámbitos profesionales que no veo por qué deberían sentirse culpables de querer cobrar su trabajo, al contrario que los artistas que se conforman con la contemplación de la vida de un sonido y, lógicamente, sobrevivirán de otra cosa.
Y como esta situación, de por sí difícil de digerir, avanza casi hacia la imposibilidad por el conjunto de miedos, temores y prejuicios que se han abatido por la cultura europea, los músicos de hoy han descubierto que hay vida sin ser la justificación de que las instituciones paguen a otros porque ellos existan.
El conjunto de soluciones pergeñadas en Bordeaux oscila entre un acontecimiento artístico que recupere la esencia de su propio proyecto, con esa pobreza que constituye la garantía de su verdad artística y con la naturalidad de quien solo pretende mostrar los frutos del día para que los coja quien desee. Pero hay otra reflexión que afecta a la naturaleza del concepto de difusión, todo aquello que precise de medios indirectos para darse a conocer tiene hoy un aliado formidable a través de internet. No se trata de estar ahí sin más, se trata de recomponer en la red toda una serie de soportes que han sido devorados tanto por el advenimiento de ésta y por la ineptitud de empresas e instituciones que vivían en el reino de la facilidad: discografía, radio, etc. Incluso es posible hoy sustituir eventos cada vez más inadaptados a la protección de un hecho artístico auténtico: conciertos, temporadas, festivales… Además de todo esto, internet no tiene necesidad de ser defendido ni explicado por su gigantesca capacidad para ordenar y potenciar la comunicación, la documentación y la interrelación entre la gente, se da por supuesto.
La situación actual permite a la música contemporánea recuperar la iniciativa en el ámbito del desarrollo de actos artísticos. La escucha de la música histórica pierde capacidad de competir en el ámbito del espectáculo, eso se refleja parcialmente en la crisis de los conciertos clásicos; es curioso –se destacó– que en las ciudades europeas el público que asiste a conciertos clásicos no deja de envejecer, mientras que no sucede así, al contrario, en países emergentes (testimonios de Brasil, Chile o Corea, en cuya Universidad [Seúl] Roland Breitenfeld, marido de Ingrid asistente al Encuentro, es profesor de electroacústica). No es que los conciertos de música contemporánea puedan invertir esa tendencia, es que pueden proponer otros modos de escuchar música en público, y no necesariamente a través de la fusión con ámbitos visuales y escénicos, como pregonan los agoreros.
Si consideramos al público únicamente como aquel capaz de movilizarse una determinada tarde, adquirir su localidad y moverse por la siempre complicada cartografía urbana de una ciudad grande o mediana, abandonando vida familiar, comodidad, televisión, internet, etc., ese público nunca será significativo para una actividad difícil. Las razones por las que la gente se moviliza para participar en una determinada categoría de vida cultural, venciendo dificultades y complicaciones de movilidad, uso de su tiempo…, no pueden ser un factor de medida de la necesidad artística o histórica de la emergencia de la creación. No se trata de pensar de espaldas al público sino de definir cada rango de la vida actual en sus justas proporciones. La música contemporánea puede afrontar la batalla de un público adecuado si, sin obsesionarse, incluye la problemática de la audición en el origen de su actividad pública. No importa el número sino la veracidad del acto público.
El encuentro de Bordeaux estará disponible en la página web de la Asociación temp’óra (http://www.tempora-site.org/) con la transcripción de las intervenciones y debates. De momento, estas son mis propias conclusiones de urgencia que, en muchos momentos, responden a mis propias interpretaciones del espíritu de las intervenciones así como mis opiniones personales en respuesta a las numerosas incitaciones de los debates.
Doce Notas: Revista de música y danza. Todos los derechos reservados. ®2011
www.docenotas.com
sexta-feira, 30 de julho de 2010
I Simpósio Internacional de Pedagogia da História da Música, USP-RP
I Simpósio Internacional de Pedagogia da História da Música
Comissão Organizadora:
Prof. Dr. Diósnio Machado Neto (Coordenador do I SIPHM)
Profª Drª Sílvia Berg (Supervisora do CMU-RP)
Prof. Leonardo Soares Tramontina (Programa de Pós-Graduação do CMU-ECA/USP)
Comissão Científica
Prof. Dr. Diósnio Machado Neto (USP)
Prof. Dr. Maria Alice Volpe (UFRJ)
Profª Drª Mônica Isabel Lucas (USP – CMU/SP)
Profª Drª Lenita Nogueira (UNICAMP)
De 4 a 7 de agosto de 2010
Comissão Organizadora:
Prof. Dr. Diósnio Machado Neto (Coordenador do I SIPHM)
Profª Drª Sílvia Berg (Supervisora do CMU-RP)
Prof. Leonardo Soares Tramontina (Programa de Pós-Graduação do CMU-ECA/USP)
Comissão Científica
Prof. Dr. Diósnio Machado Neto (USP)
Prof. Dr. Maria Alice Volpe (UFRJ)
Profª Drª Mônica Isabel Lucas (USP – CMU/SP)
Profª Drª Lenita Nogueira (UNICAMP)
De 4 a 7 de agosto de 2010
sábado, 5 de junho de 2010
II Encontro de Jovens Pesquisadores Departamento de Música de Ribeirão Preto ECA/RP – USP
Pesquisa e ensino são partes integrantes e fundamentais da cadeia produtiva a que se propõe a Universidade de São Paulo. O II Encontro de Jovens Pesquisadores do Departamento de Música de Ribeirão Preto tem como finalidade o incentivo à pesquisa desde os primeiros anos da graduação, promovendo o encontro de jovens pesquisadores com professores de denotada capacidade científica.
O objetivo desse encontro é apresentar e divulgar as pesquisas que vêm sendo desenvolvidas nos departamentos de Música da USP, incentivando o diálogo com departamentos de outras faculdades, e incentivar a inserção do discente de graduação nas atividades científicas relacionadas ao universo da pesquisa nas áreas musicais.
O II Encontro de Jovens Pesquisadores do Departamento de Música de Ribeirão Preto ocorrerá nos dias 10 e 11 de Junho de 2010, com seções de comunicações preferencialmente destinadas à apresentação de trabalhos de jovens pesquisadores inseridos nos programas “Ensinar com Pesquisa” e “Aprender com Cultura e Extensão”; ou graduando que estejam desenvolvendo trabalhos de investigação acadêmica dentro das áreas oferecidas nos departamentos de Música de Ribeirão Preto e São Paulo (áreas teóricas e práticas interpretativas). Abrir-se-á, também, espaço para a apresentação de comunicações de alunos do mestrado de ambos os departamentos, assim como trabalhos realizados por outros departamentos de música de instituições de ensino superior, em um total de 6 vagas.
Trabalhos selecionados:
A apresentação dos textos selecionados ocorrerá nos dias 10 e 11 de Junho de 2010. O tempo máximo de cada apresentação não poderá exceder a 15 minutos.
Comissão Científica: Profª Drª Silvia Berg, Prof. Dr. Marcos Câmara de Castro, Profª Drª Heloisa Duarte Valente, Prof. Dr. Diósnio Machado Neto
O objetivo desse encontro é apresentar e divulgar as pesquisas que vêm sendo desenvolvidas nos departamentos de Música da USP, incentivando o diálogo com departamentos de outras faculdades, e incentivar a inserção do discente de graduação nas atividades científicas relacionadas ao universo da pesquisa nas áreas musicais.
O II Encontro de Jovens Pesquisadores do Departamento de Música de Ribeirão Preto ocorrerá nos dias 10 e 11 de Junho de 2010, com seções de comunicações preferencialmente destinadas à apresentação de trabalhos de jovens pesquisadores inseridos nos programas “Ensinar com Pesquisa” e “Aprender com Cultura e Extensão”; ou graduando que estejam desenvolvendo trabalhos de investigação acadêmica dentro das áreas oferecidas nos departamentos de Música de Ribeirão Preto e São Paulo (áreas teóricas e práticas interpretativas). Abrir-se-á, também, espaço para a apresentação de comunicações de alunos do mestrado de ambos os departamentos, assim como trabalhos realizados por outros departamentos de música de instituições de ensino superior, em um total de 6 vagas.
Trabalhos selecionados:
A apresentação dos textos selecionados ocorrerá nos dias 10 e 11 de Junho de 2010. O tempo máximo de cada apresentação não poderá exceder a 15 minutos.
Comissão Científica: Profª Drª Silvia Berg, Prof. Dr. Marcos Câmara de Castro, Profª Drª Heloisa Duarte Valente, Prof. Dr. Diósnio Machado Neto
Assinar:
Postagens (Atom)









